Granada
Tuesday, 27 Oct 2026
Marchamos al paso, corrimos al son,
nació la «Manzana» en feroz colisión.
La brisa arrastraba canciones de ayer
que el campo de estepas oyó florecer.
Mas sólo a una estrofa, nostálgica y fiel,
recuerda hasta ahora mi viejo corcel,
mas sólo a una estроfa que el viento cantó:
«¡Granada, Granada, Granada nació!».
Cantaba a compás, contemplando el fusil:
«¿De dónde es la pena, muchacho gentil?
¿Por qué tú abandonas la choza, el telar,
por qué en los combates te lanzas a entrar?».
«Responde, Alejandro, ¿por qué este fervor?
¿De dónde la pena, de dónde el dolor?».
«Camarada, hermano, escucha mi voz:
¡Granada se siente latir tan feroz!».
Conozco a mi aldea, conozco su faz,
la choza de paja, la tierra y la paz.
Mas ver en el mapa a Granada logré,
y todo su cielo en el mapa adoré.
¿Por qué esa tonada, quién te hizo cantar:
«¡Granada, Granada, mi tierra estelar!»?
«Hermano, en un libro la pude encontrar...
¡Al pueblo la tierra le quiero entregar!»
Iré a que en Granada no haya opresión,
a darle a los pobres su propia porción.
¡Adiós, mi familia! ¡Adiós a la grey!
¡Granada, Granada, Granada es mi ley!».
Marchamos soñando con ver la ciudad,
amando la lluvia de bala y lealtad.
Mirando hacia el cielo cantaba el cantar:
«¡Granada, Granada, te voy a alcanzar!».
La noche caía callada en la lid,
la tropa frenaba su loco ardid.
De pronto, una bala cruzó la quietud,
y el cuerpo cayó de su fiel juventud.
Caí sobre el pasto mirando al dragón:
moría el amigo que dio la canción.
Sus labios temblaron, el labio calló:
«¡Granada...!» —tan sólo un murmullo dejó.
Y el muerto quedóse tendido al confín,
la tropa siguió su camino sin fin.
Canciones cantamos con furia y valor,
mas ya sin su tono, su llama y amor.
La lluvia de otoño lloró con dolor,
y el sol descendió despojado de ardor.
La estrofa apagóse, la voz se perdió...
«¡Granada, Granada, Granada!» —gimió.
Los años pasaron, marchamos al son,
nació la «Manzana» en feroz colisión.
La brisa arrastraba canciones de ayer
que el campo de estepas oyó florecer.
Mas nunca he olvidado la voz que vibró,
la estrofa que un joven al mundo cantó,
la estrofa que el viento con pena llevó:
«¡Granada, Granada, Granada nació!».